PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LAS ESCARAS POR PRESIÓN

¿Qué es una escara?

Una escara, o úlcera por presión, es una herida que surge sobre una prominencia ósea (talones, sacro, cabeza…), como consecuencia de la presión y el rozamiento que se ejerce sobre esos tejidos.

Cuando hablamos de presión nos referimos a la fuerza directa que se da cuando nuestra piel está en contacto con una superficie, sobre todo cuando estamos sentados o tumbados.

Esta presión hace que la piel se comprima por lo que dificulta la circulación de la sangre dañando gravemente los tejidos.

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Zonas donde suelen producirse.

  • La zona sacra acumula el 50 % de las escaras.

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  • La zona de los talones que acumula el 35 %.
  • La zona del occipital situado en la región posterior e inferior del cráneo, donde este se une con las vértebras del cuello, el cual acumula el 10% de las escaras.
  • Otra zona de riesgo es la situada en los omóplatos que acumula el 5 %.

¿Por qué se producen?

  • Si la rutina del paciente es permanecer en cama, silla, o silla de ruedas, su riesgo puede aumentar.
  • Falta de actividad. Si el paciente no puede moverse o cambiar de posición sin ayuda, el riesgo también es mayor. Las personas en estado de coma, paralizadas, o las que se han fracturado la cadera, tienen mayor riesgo. El riesgo disminuye cuando las personas se pueden mover por si mismas.
  • Temperatura. Exponer el cuerpo a altas temperaturas también puede aumentar el riesgo de padecer úlceras por presión.
  • Mala nutrición. Si no puede mantener una alimentación adecuada, la piel no recibirá los nutrientes necesarios para mantenerse sana.
  • Mala circulación. Si anteriormente se ha sufrido problemas de circulación, es mayor el riesgo de padecer escaras.
  • Incontinencia. Hay mayor riesgo de padecer escaras por contacto si no puede mantener la piel limpia de orina, excremento o sudor, ya que la humedad puede irritar la piel.
  • Ausencia de sensación de dolor parcial o total. Aquellas personas que no sienten el dolor en una parte o en todo su cuerpo.

Recomendaciones para la prevención y cuidado de las escaras:

El cuidado de la piel

  • Se debe revisar la piel por lo menos una vez al día. Preste especial atención a cualquier área que permanezca enrojecida después de cambiar de posición.
  • Es recomendable mantener la piel limpia. El uso de una esponja suave reduce la posibilidad de lastimarla. Los baños con agua tibia (nunca caliente) y un jabón neutro o apto para pieles sensibles, ayuda a mantener limpia la piel del paciente, respetando su PH sin que se reseque ni se irrite.
  • Mantenga la piel hidratada del paciente utilizando aceites o cremas que protejan las pieles sensibles.
  • Evite el aire frío o seco.

En el caso de que exista incontinencia urinaria:

  • Se deben usar compresas sanitarias o prendas interiores, como puede ser los bragapañales, que absorban la orina y cuya superficie se seque rápidamente para que la humedad no esté en contacto directo con la piel del paciente.
  • También puede ser útil usar una crema barrera que proteja a la piel de la orina, el excremento o la supuración (pus) de una lesión.

Cómo proteger a la piel de las lesiones. 

  • Limite la presión en las partes del cuerpo en donde sobresalgan los huesos. Esto lo puede lograr cambiando de posición.
  • Si el paciente está en cama, debe cambiar de posición por lo menos cada 2 horas.
  • Si el paciente está en una silla, debe cambiar de posición por lo menos cada hora.
  • Reduzca la fricción asegurándose que cuando cambie de posición sea levantado y no deslizado. La fricción puede desprender la capa exterior de la piel y dañar los vasos sanguíneos debajo de esta.
  • Evite masajes de la piel en las partes huesudas de su cuerpo (en donde sobresalgan los huesos).
  • Además hay recomendaciones específicas dependiendo si el paciente está encamado o si pasa más tiempo sentado.

Para las personas que permanecen en cama:

  • Existen colchones (para cama) especiales rellenos de espuma viscoelástica , aire o gel que ayudan a prevenir y tratar las escaras por presión.
  • La cabecera de la cama debe elevarse muy poco y por corto tiempo, si es necesario debido a su condición de salud y otras restricciones. Cuando la cabecera se eleva más de 30 grados, el paciente se puede deslizar hacia abajo, dañando la piel y los pequeños vasos sanguíneos.
  • El uso de un cojín en forma de cuña o el uso de taloneras, hará que evite el contacto directo de los talones, zona de riesgo para las escaras.
  • También debe tratar de acostarse en una posición, en la que el peso y la presión se distribuyan en todo el cuerpo. Las almohadas pueden facilitar esto.
  • Si el paciente está totalmente inmóvil, le pueden colocar almohadas bajo sus piernas, de la mitad de la pantorrilla hasta el tobillo. Esto ayuda a evitar que los talones toquen la cama. Nunca ha de ser colocadas almohadas detrás de las rodillas.

Para las personas en sillas o sillas de ruedas:

  • Para aliviar la presión, es aconsejable el uso de cojines especializados rellenos de espuma viscoelástica, gel o aire. Pregúntele a su médico o enfermera cuáles son los apropiados para el paciente. Evite el uso de cojines en forma de anillo ya que pueden aumentar el riesgo de desarrollar escaras debido a que reducen el flujo de la sangre y pueden hacer que se inflamen los tejidos.
  • Es muy importante que el paciente no se mantenga siempre en la misma posición.
  • Es importante que se sienta cómodo y mantenga una buena postura.

Si cree que puede tener una úlcera por presión, por favor, póngase en contacto con su médico inmediatamente. No espere, porque las úlceras por presión se pueden desarrollar muy rápidamente y sin cuidado apropiado, puede ser un grave riesgo para salud.

Fuentes:

http://salud.cibercuba.com

http://www.e-huntington.com

http://www.apexmedicalcorp.com

Patricia Barcala Fernández, Trabajadora Social.

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