LA IMPORTANCIA DE LA FISIOTERAPIA PARA EL DETERIORO COGNITIVO

La esperanza de vida ha aumentado considerablemente, y como consecuencia de la misma, ha aumentado considerablemente el número de casos de deterioro cognitivo que frecuentemente pueden derivar en demencias. A día de hoy no existe una cura por lo que el trabajo multidisciplinar de los diferentes profesionales de la salud es crucial tanto para prevenir como para paliar los síntomas.

Lo ideal es que los profesionales de la geriatría actuemos para prevenir el deterioro cognitivo de los mayores, tanto desde el punto de vista mental como físico pero esto no siempre es fácil y muchas veces nos encontramos con casos donde el problema está ya presente.

El papel del fisioterapeuta en casos de deterioro cognitivo y demencias va a evolucionar en función del estado de salud del propio paciente acompañándoles, desde una pequeña afectación donde nos centraremos en las funciones de equilibrio y marcha, buscando siempre el mantenimiento de la autonomía, hasta los casos más avanzados donde las movilizaciones pasivas, estiramientos y masajes serán importantísimos para paliar la escasa movilidad de la persona.

Objetivos de la Fisioterapia en personas que sufren deterioro cognitivo:

  1. Redescubrir y mantener el esquema corporal.
  2. Regular el tono muscular: Aumentarlo si la persona tiene hipotonía o disminuirlo si la persona tiene hipertonía.
  3. Mejorar el equilibrio durante la marcha previniendo las caídas.
  4. Mantener o mejorar la capacidad cardio-respiratoria mediante ejercicio aeróbico.
  5. Mantener las amplitudes articulares.
  6. Ganar potencia y resistencia muscular.
  7. Disminuir o prevenir la aparición de dolores.
  8. Mantener o mejorar la capacidad de realizar las actividades de la vida cotidiana.
  9. Aumentar la calidad de vida y la confianza en ellos mismos.
  10. Mejorar la capacidad de desplazarse y relacionarse socialmente.

Tipos de ejercicios y actividad física propuesta para personas con deterioro cognitivo:

Desde la Fisioterapia siempre buscaremos ejercicios que se adapten a las necesidades de cada sujeto. Si el deterioro cognitivo es leve trabajaremos con ejercicios más complejos de equilibrio y coordinación, que impliquen un reto para la persona; en casos más avanzados nos centraremos en la fuerza muscular, la amplitud articular y esquema corporal siempre buscando crear una rutina en el día a día del sujeto. Para cumplir los objetivos anteriormente vistos podemos proponer los siguientes ejercicios:

  • Retomar o adaptar las actividades físicas que la persona realizaba anteriormente.
  • Proponer ejercicios sencillos y crear un cuaderno con dibujos y explicaciones fáciles para recordarlos al inicio de cada sesión.
  • Circuitos de marcha y equilibrio con aros, huellas y obstáculos.
  • Ejercicios de expresión corporal, mímica, danza, teatro…
  • Actividades para el reconocimiento de las partes del cuerpo y esquema corporal.
  • Ejercicios de coordinación con material como pelotas, cuerdas, elásticos, globos…
  • Relajación y meditación para tomar una mayor consciencia del cuerpo.
  • Actividad física aeróbica como natación, marcha o bicicleta de apartamento.
  • Reproducción de ejercicios de la vida cotidiana como hacer la compra o vestirse.
  • Caminar al aire libre siempre que sea posible.
  • Estiramientos para flexibilizar la musculatura.
  • Masaje para relajar los músculos y paliar los dolores.
  • Ejercicios para ganar fuerza muscular.
  • Movilizaciones de todas las articulaciones del cuerpo para mantener la amplitud de movimiento.

Está probado que el ejercicio físico aporta beneficios en aquellos pacientes con pérdida de memoria y con desorientación espacial. Tras una exhaustiva valoración, el fisioterapeuta pautará los ejercicios, la intensidad y la frecuencia correctos para cada caso. Siempre propondremos descansos que aprovecharemos para reforzar la autoestima de la persona. Todas las actividades se realizarán en un entorno de seguridad realizando adaptaciones en la vivienda si fuera necesario. Se recomienda un mínimo de 45 minutos al menos tres veces en semana para obtener buenos resultados así como crear una rutina positiva.

Un articulo de María Martínez Castro.
Fuente: http://geriatricarea.com/

DETERIORO COGNITIVO LEVE

¿Cómo identificar el deterioro cognitivo leve?

Los síntomas principales del deterioro cognitivo de grado leve son  alteración de memoria subjetiva, junto a la afectación de otros dominios cognitivos, sin afectación funcional ni cumplir criterios de demencia. Suelen ser frecuentes los trastornos conductuales como la depresión, irritabilidad, ansiedad o apatía.

El deterioro cognitivo leve llega a afectar a un 14-18% de personas mayores de 70 años, con unas tasas muy variables en relación a los criterios diagnósticos utilizados y al tipo de población estudiada (comunidad, unidades de memoria).

Aunque hay un porcentaje de pacientes que puede remitir a un funcionamiento cognitivo normal, lo cual indica los cambios dinámicos que pueden producirse, lo especialmente relevante es que el riesgo de progresión a demencia es del 10% anual, principalmente los primeros años.

Hay algunos factores que influyen de forma notable como son: la edad, diabetes mellitus, a nivel neuropsicológico la evaluación del recuerdo libre diferido y tareas de memoria de reconocimiento visual, las alteraciones afectivas, enfermedad cardiovascular y ciertos patrones de la marcha.

Tiene especial  relevancia, además de la influencia en la vida del paciente y su entorno, que incrementa la mortalidad sobre todo en varones y personas que padecen alguna enfermedad cardiovascular.

Tras conocer la presencia de un trastorno de memoria subjetiva, se debe descartas posibles causas sistémicas principalmente tiroideas, déficit B12, folatos, efectos secundarios de medicamentos con efecto anticolinérgico, o neuropsiquiátricos.

Se han desarrollado pruebas específicas para detectar la enfermedad como la evaluación cognitiva de Addenbroke o la de Montreal, que sirven para diferenciar la presencia o no de deterioro cognitivo, u otras pruebas como la Memory Alteration test o la prueba corta (QCST) capaces de discriminar entre DCL y demencia. El uso de biomarcadores sanguíneos y en LCR, así como de pruebas de neuroimagen funcional  que evalúen áreas como el cíngulo posterior, hipocampo, lóbulo medio temporal, no está demostrada su utilidad en la práctica clínica habitual, por la gran variabilidad existente, siendo de interés a nivel de investigación clínica, aportando gran información predictiva  la suma de varias de ellas.

Desde el punto de vista terapéutico se ha intentado modificar la progresión a demencia con diferentes estrategias como el uso de inhibidores de la acetilcolinesterasa, antiinflamatorios, insulina nasal o parches de nicotina, con escasa efectividad.

Por todo ello, el concepto de deterioro cognitivo leve es dinámico, heterogéneo, no se conoce del todo bien la fisiopatología, los instrumentos de medida son variados y las variables de resultado diferentes, por lo que queda mucho por hacer.

Quizá lo más importante sea la sensibilización, para que las familias, la propia sociedad, especialmente el vecindario o red social más cercana sea capaz de reconocer cambios cognitivos  precoces, que permitan ayudar en la toma de decisiones, repercutiendo en la seguridad del propio paciente.

 

Un artículo de Javier Alaba.

Fuente: http://geriatricarea.com

Cuando comer se convierte en una dificultad. Disfagia.

DISFAGIA

¿Qué es la Disfagia y cuáles son sus causas?

La disfagia se trata de una alteración asociada las dificultades o molestias al tragar. La persona que padece esta enfermedad tiene dificultades para formar y preparar en la boca el bolo alimenticio (la porción de alimento que se debe tragar) o dificultad de desplazar el alimento hasta el estómago.

Dentro de los síntomas ocasionados por la disfagia se incluyen:

  • Dificultad en la masticación o preparación del bolo.
  • Babeo excesivo, atragantamiento.
  • Tos y cambios en la calidad de la voz después de la deglución.
  • Sensación de obstrucción del alimento en cualquier nivel del tracto alimentario .
  • Deglución dolorosa.

Las causas de esta alteración suelen venir de enfermedades que alteran el funcionamiento de la lengua, la garganta, el esófago así como presencia de tumores o masas en la zona de la garganta.

Las siguientes enfermedades pueden causar disfagia:

  • Enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, Parkinson, Esclerosis Múltiple).
  • Ictus.
  • Enfermedades de la faringe o de la cavidad bucal (amigdalitis,faringitis o una infección de hongos).
  • Enfermedades del esófago (divertículo esofágico,acalasia).
  • Enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, Parkinson, Esclerosis Múltiple).
  • Hernia diafragmática (hernia de hiato).
  • Cáncer de esófago.
  • Lesión en el sistema nervioso.

Esta enfermedad puede llegar un grave riesgo para la salud ya que puede provocar problemas respiratorios y nutricionales.

Para tener mayor calidad de vida y tratar la disfagia, os proponemos una serie de recomendaciones y soluciones:

  1. Modificar la consistencia de los alimentos y bebidas

Para intentar superar los problemas al tragar, lo más importante es modificar la consistencia de los alimentos y de los líquidos.

Los líquidos espesados y los sólidos triturados facilitan la formación del bolo alimenticio en la boca. Así se evita aspirar los alimentos (es decir, que vayan al pulmón en lugar de al estómago) y que se produzcan ahogos e infecciones respiratorias. Se facilitan a continuación algunos consejos:

En caso de problemas al tragar alimentos sólidos:

Se puede añadir leche o salsas para conseguir texturas suaves.

No añada más líquido del necesario en el triturado, podría reducir su valor nutritivo.

Evite alimentos pegajosos como el puré de patata o la leche condensada, ya que hay más posibilidad de que se le peguen al paladar.

  • No incluya diferentes consistencias en el mismo plato. Es lo que pasa, por ejemplo, con la sopa de fideos o de arroz sin triturar: los fideos o el arroz pueden dispersarse en la boca y provocar que se atragante. Para no mezclar alimentos de este tipo existen platos con compartimentos para distribuir mejor la comida.
  • Evite las frutas y verduras con semillas, pepitas o pieles que no puedan quitarse (kiwi, fresas, etc.) y los alimentos que se desmenuzan en la boca (magdalenas), porque dificultan que el bolo alimenticio sea uniforme. Una propuesta de ayudas técnicas para facilitar la preparación esos alimentos es el pelador específico para alimentos con pieles gruesas.
  • Tenga cuidado con los caramelos: le producirán mucha saliva, que puede pasar a las vías respiratorias si se traga mal.

En caso de problemas al tragar líquidos o bebidas:

Sustituya el agua por bebidas espesadas. Puede espesar los líquidos con espesantes. Se puede espesar desde un café hasta un caldo. La cantidad de espesante que agreguemos será la que varíe su textura.

Evite los líquidos con pulpa o sin colar, porque las pielecitas pueden quedar retenidas en la garganta.

  1. Administrar los alimentos y líquidos en pequeñas cantidades

Cualquier alimento triturado o bebida espesada tomada en pequeñas cantidades facilita la formación del bolo y disminuye el riesgo de tragarlo de forma inadecuada.

Es recomendable que a la hora de comer se utilice cucharas específicas que se puede encontrar en tiendas especializadas.

Evite las pajitas de alimentación si tiene disfagia.

  1. Nutrirse adecuadamente para mantener un buen estado de salud

  • La dieta para la disfagia debe ser equilibrada, variada y de sabor agradable (aunque sea comida triturada, es muy importante variar los ingredientes de la misma).
  • Elaborar platos que en poca cantidad aporten muchos nutrientes como los purés y  las papillas enriquecidos en vitaminas, proteínas y minerales.
  • Es aconsejable comer alimentos que sean rico en proteínas, tanto de origen animal como vegetal, por ejemplo carnes, pescado, huevos, leche y legumbres.
  • Comer alimentos ricos en fibra favorece la actividad intestinal y evita el estreñimiento. Son ricos en fibra las verduras, las frutas y los cereales integrales.
  • Para que no le falten vitaminas y minerales, incluya en su dieta hortalizas, frutas y verduras frescas.
  • Es importante tomar una cantidad adecuada de líquidos (de 1 a 1,5 litros al día), en forma de agua, zumos, infusiones, sopas, etc.
  1. Cuidar la presentación de la comida

Los platos y bebidas deben ser atractivos y apetitosos: de esta forma, conseguimos una mayor predisposición para comer y beber.

  • Servir los platos a su temperatura adecuada, calientes o fríos. Aparte de ser más apetitosos, mejoran el reflejo de la deglución. Para ello proponemos el plato térmico, que además de tener varios compartimentos, para poner la diferente comida de forma atractiva, mantendremos la comida caliente en cualquier lugar.
  • Variar a menudo los alimentos para no caer en la monotonía.
  1. Cuidar el entorno y la postura durante y después de las comidas

  • Al sentarse en la mesa o reclinarse en la cama, adoptar una postura cómoda. Se puede utilizar elementos para mantener una posición correcta como el cojín lumbar, cuña posicionadora, cojín posicionador, reposapiés plegable, entre otros.
  • Evitar las distracciones durante las comidas como el televisor, niños jugando en la sala, etc.
  • Antes de tragar, inclinar ligeramente la cabeza hacia delante y tomar aire. Si se conoce en qué lado tiene la lesión, inclinar la cabeza hacia el lado contrario.
  • Comer lentamente. Dejar un tiempo entre una cucharada y otra.
  • Evitar acostarse inmediatamente después de las comidas.

 

Siga estos consejos acompañados siempre de las recomendaciones de un profesional.